viernes, 25 de octubre de 2013

PREMIOS GALEGOS DA MÚSICA (II)





#premiosgalegosdamusica

Gran respuesta a los I Premios Galegos da Música, que cerró la primera fase con más de 500 proyectos inscritos






Lograr poner en marcha los primeros Premios Galegos da Música no solo es positivo, sino que es absolutamente necesario para un sector encorsetado territorialmente. A estas alturas es un hecho. Más de 500 proyectos musicales claman por un poco de atención en un país supuestamente plagado de melómanos duros de oído, pero, curiosamente, poblado por algunos de los músicos más creativos y destacados de todo el Estado. Los Premios Galegos da Música es una vieja reivindicación del sector tan merecida como los Mestre Mateo del audiovisual o los María Casares de la escena teatral, pero que hasta el momento ha sido ignorada, desaprovechada por los responsables políticos de todos los colores que han pasado por el departamento de Cultura de la Xunta.
En pleno siglo XXI, con herramientas sociales al alcance de la mano con capacidad globalizadora, vivimos el momento del «está pasando ahora», pero parece que en Galicia nada ha cambiado o evolucionado musicalmente, sobre todo si echamos un vistazo a las programaciones de los circuitos más convencionales. La música tradicional, con o sin ingredientes contemporáneos, sigue siendo el gran escaparate de nuestra industria musical en el exterior. Salvo raras excepciones, Galicia suena a gaita y punto. Pero esa no es la realidad. Cada fin de semana, la música en directo de todos los colores se desparrama por muchas salas gallegas, que se han convertido de alguna forma en las responsables de la escena musical gallega, pero que ha llegado el momento que necesita ser articulada con criterio.
Es posible que una de las principales causas por las que no se cuenta con músicos gallegos en las programaciones es la ignorancia de los gestores culturales de lo que está ocurriendo musicalmente en la escena gallega en la actualidad. Aunque cada uno va un poco a lo suyo, es necesario empezar por profesionalizar el sector a todos los niveles para configurar la escena y empezar a meter presión a los programadores. En algún momento hay que empezar a hablar de todas estas cuestiones y no se me ocurre nada mejor que la reivindicación de los músicos, la presión de los aficionados, la presencia en los medios y el diálogo con los gestores (profesionales). Complicado, eh?, pero está claro que hay que buscar soluciones por encima de egos personales y territoriales. La Xunta ha cerrado el grifo. Un ejemplo: el pasado año adjudicó cerca de 250.000 euros a un total de 23 festivales; 15 de música y ocho escénicos. El único festival de jazz que recibió apoyo institucional (aquí hablamos de jazz) fue el de Lugo (5.152,46 euros), además de jornadas coyunturales como Galicia Connection, con Cristina Pato al frente, que nadie sabe muy bien para qué sirven y qué pretenden, sobre todo porque no existen conclusiones de estos encuentros.
No bastan los nombres, sobre todo si vienen a llevarse una pasta fácil, un bolo sin argumentos ni estrategias de mercado. Defiendo desde hace ya bastante tiempo que el jazz gallego es el jazz que se hace en Galicia, como cualquier otro producto creativo, cultural o industrial. Hay que buscar nuevas fórmulas para financiar los proyectos, que queda claro que los hay, nuevas alternativas para llegar al público y fidelizarlo, y de paso evitar ridículos como los protagonizados por Reixa y Fasero.

DulceyCanalla apoya los Premios Galegos da Música y anima a los promotores a intentar consolidar esta iniciativa para confeccionar el mapa sonoro gallego  y, si es posible, abrir el abanico de reconocimientos; que no se quede solo en un evento corporativista de músicos premiando a músicos. Hay otras muchas piezas de este engranaje que llevan años luchando para mantener una escena viva, como los propietarios de los locales, que en su mayoría no se han lucrado con los conciertos y durante años se han esforzado en mantener programaciones semanales. En Galicia están dos de los clubes de jazz más antiguos de España, el Filloa y el Dado Dadá con más de 30 años en activo, el Clavicémbalo que acaba de cumplir sus 25 años, o las dos décadas del Garufa. Discográficas, productores y medios también están implicados en el entramado.

PRIMERA FASE
Bueno, a lo que iba, el pasado domingo se cerró el plazo de inscripción de candidaturas finalizando la primera fase de la convocatoria. El número de inscripciones «ha sobrepasado con mucho las mejores previsiones de la organización», comentan los impulsores de esta iniciativa,  la Asociación de Músicos ao Vivo. En total se registraron 521 proyectos musicales en activo, de cualquier estilo y en cualquier lengua «convierten la web www.premiosgalegosdamusica.com en la plataforma de música gallega más completa en estos momentos, incluso a pesar de las ausencias», señalan pletóricos.

Esta primera fase revela una escena mayoritariamente rockera y popera, pero en la que no faltan las músicas del mundo, bastante jazz y no poca música contemporánea, además, por supuesto, la música tradicional. Sorprende también la cantidad de proyectos de metal, contemporánea, electrónica y hip-hop, y resulta ilusionante comprobar ver crecer la música infantil.

Estos son los resultados en cada categoría:

Pop e Indie: 81
Rock, Blues, Funk y Soul: 97
Jazz y Músicas Improvisadas: 38
Hiphop y Músicas Urbanas: 26
Música Clásica | Contemporánea: 29
Folque: 44
Música Tradicional Gallega: 28
Músicas del Mundo: 62
Música Infantil: 17
Electrónica: 36
Metal: 29
Reggae, Ska y Mestizaje: 18
Orquestas, Grupos y Música de Verbena: 16  





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