lunes, 12 de noviembre de 2012

AMBROSE AKINMUSIRE, trompetista y compositor







«Para ser un gran músico, antes 
hay que ser una gran persona»

El joven trompetista Ambrose Akinmusire (Oakland, California, 1982) tiene todo lo necesario para convertirse en uno de los grandes del jazz: formación, respeto por la historia, técnica, vocabulario, expresividad, voz propia y, sobre todo, humanidad. Ambrose Akinmusire no se parece a nadie. A pesar de su juventud, ha aprendido de los grandes con los que ha compartido escenario (Steve Coleman, Wayne Shorter, Herbie Hancock), que le han ayudado a tejer un discurso que sorprende por su lirismo abstracto. Con solo dos discos como líder, tras «When the Heart Emerges Glistening» (Blue Note, 2011) ha desatado muchas expectativas sobre el futuro del jazz. Ambrose Akinmusire, junto a su quinteto, fue el encargado de poner en marcha en A Coruña Jazzatlántica, festival organizado por el Consorcio para la Promoción de la Música de esta ciudad.


Viendo lo que está dando de si su último disco último, parece que hay mucha gente que espera mucho de ti. ¿Estás presionado por esta circunstancia?

Sí, este tipo de situaciones generan mucha presión, pero intento no estar muy pendiente de esos temas. La presión que me pueda generar estas expectativas no es nada comparado con lo que me exijo a mí mismo. No puedo estar pendiente de críticas y elogios porque al día siguiente esas mismas personas pueden pensar lo contrario. No puedo permitir que los comentarios de esas personas Influyan tanto en mí como en mi trabajo.

¿Es posible blindarse ante este tipo de comentarios?

Los grandes músicos que admiró, como Shorter, Hancock, Blanchard o Johnny Mitchell, han ido a lo suyo sin ajustar sus carreras a los comentarios de los demás. Intento hacer lo mismo porque de la otra forma nunca podré hacer la música que realmente quiero hacer. Ademas, está actitud me permite también acercarme a la gente a la que no le gusta mi música.

Tienes una sólida formación académica, has ganado concursos prestigiosos de jazz y hace tiempo ya que giras con grandes nombres del jazz contemporáneo, [Shorter, Coleman, Hancock]. Qué experiencias han dejado más poso en tu trayectoria.

Todo eso que mencionas tiene su importancia, pero creo que poder estar en el escenario junto a estos grandes músicos es muy enriquecedor. Por su experiencia son los únicos que me pueden orientar y responder a las preguntas que me estoy haciendo en estos momentos. Wayne Shorter, por ejemplo, me dijo en una ocasión que no olvidara ser una gran persona antes que ser un gran músico. Estoy convencido que todos los grandes músicos son grandes seres humanos.

¿«When the Heart Emerges Glistening» es el grueso del repertorio de esta gira?

No [carcajada]. Tocaremos algún tema del disco, pero yo soy partiario de seguir adelante. Ten en cuenta que When the heart... salió en noviembre de 2011, pero fue grabado en septiembre de 2010. Hace ya dos anos de esto y desde entonces ya grabé un disco en directo para Blue Note y ahora ya estoy trabajando en otro nuevo proyecto.

¿Con el mismo quinteto?

Sí, es la misma banda salvo el pianista Gerarld Clayton por Sam Harris. Los músicos del quinteto nos conocemos desde hace tiempo y desde When the heart... hemos tocado en más de cien conciertos juntos. Existe mucha empatía entre nosotros. Soy partidario de dar desarrollo a las bandas para apreciar su evolución. Creo que ahora mismo no existen muchos grupos de jazz. Existen muchos músicos.

¿Apuestas por el quinteto como formato para expresarse?

Apuesto por las personas (musicos) más que por un formato concreto. Para mí lo importante es la afinidad que pueda tener con los musicos, tanto dentro como fuera del escenario.

Da la impresión de que con quien tienes realmente afinidad es con el saxofonista Walter Smith III.

Sí, es cierto. Con Walter me entiendo a la perfección, pero no es el único, también podría decir lo mismo del resto del quinteto. Lo que sucede con Walter y con el baterista Justin Brown es que llevamos diecisiete años tocando juntos casi todos los días. Son de Okland, como yo, y fuimos juntos a la misma escuela. Lo mejor del grupo es que no existen los egos. Todos somos importantes y todos nos entregamos en hacer la música que nos gusta.



«Cuando escuchas a alguien por 
primera vez debería sonar nuevo»


Cuando escuché «When the Heart Emerges Glistening» por primera vez me quedé un tanto desconcertado. No sabía muy bien qué estaba pasando. No se parece a nada. Tiene voz propia. ¿Eres consciente de esta situación?

Sí, me lo comentan a menudo, pero es algo que no busco. Es como si alguien tiene un acento muy característico y no es consciente hasta que se lo dicen. En realidad, lo que te ha pasado a ti no debería ser raro. Cada músico, cada grupo debería sonar distinto. Cuando escuchas a alguien que nunca has escuchado antes te debería sonar nuevo, como pasó en los cincuenta y sesenta, que cada músico tenía su propuesta. Lamentablemente ahora no es así porque hay muchos intérpretes que deciden no arriesgar y no intentan ser ellos mismos. Lo cierto es que en jazz hay unas pocos referencias y el resto tratan de imitarlos.

¿Compartes la tendencia actual de los músicos de tu generación de acercar el jazz al pop, al rock, a la electrónica o al rap, haciendo pasar este proceso como algo nuevo?

Todos estos músicos están convencidos de que hacen algo nuevo, pero fusionar el jazz con otros géneros viene haciéndose desde hace mucho tiempo. En Estados Unidos, la música popular tiene su raíz en la música negra y esto es algo que no se puede negar. Por otra parte, también hay que reconocer el esfuerzo de otros músicos que tratan de suprimir las fronteras entre géneros musicales, como Robert Glasper, con quien colaboro en ocasiones. En definitiva, creo que lo mejor es que tanto músicos como aficionados disfruten de la buena música.

¿Qué opinas del jazz europeo?

En Europa se respeta mucho más a los músicos que en Estados Unidos. Yo creo que la razón es que en EE.UU todavía se resisten a admitir que el jazz está relacionado directamente con la música negra. Llaman música americana al referirse al jazz, al blues, al rock o a la música tradicional, cuando en realidad es música afroamericana.

Grabas para Blue Note. El último trompetista fichado por este sello fue Wynton Marsalis, hace ya unos cuantos años. Se siente cercano a la filosofía y al sonido que mantiene Marsalis del jazz.

Yo no suscribo la filosofía de nadie, pero respeto mucho lo que Wynton está haciendo por el jazz. Es posible que sin su trabajo yo no estaría aquí hablando de un disco acústico de jazz. Durante los años 90, Wynton Marsalis era el único que hablaba de recuperar el jazz acústico y la tradición. Estoy convencido que intérpretes como Joshua Redman, Nicholas Payton o Terence Blanchard no hubiesen tenido la oportunidad de grabar en los 90 sin el apoyo de Marsalis. Es más, estoy convencido que sin Wynton Marsalis el jazz no hubiese sobrevivido a los años 80.


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Agradecimientos: Marina Estarque, traducción




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