martes, 15 de mayo de 2012

DAVE KING, batería






«El jazz necesita bandas con su propia identidad»

El trío The Bad Plus cerró el pasado domingo en el Teatro Principal de Santiago la quinta edición del Ciclo 1906 de Jazz, una cita que se propagó el pasado mes de febrero por toda España y parte de su programación compartió en Galicia con el Festival Jazz in Blue, organizado, por EMI Music España. Eclecticismo define a grandes rasgos la propuesta de este grupo de Minneapolis integrado por Ethan Iverson, piano; Reid Anderson, contrabajo, y Dave King, batería. La filosofía de este combo es clara; apostar por una formación sólida, sin líderes, sugiere el batería Dave King en esta charla, y sumergirse en un óceano musical diverso y apetecible de explorar. Por eso su repertorio, además de sus propias piezas, incluye tratamientos de Nirvana, Pink Floyd, Blondie, Queen o Stravisky.





Hace unos días se celebró el primer Día Internacional del Jazz ¿Participasteis en algún evento? ¿Qué crees que aportará al género esta celebración?

No lo sé si eso es una buena idea para el jazz. Espero que sí. En realidad, creo que una de las cosas que le hace falta al jazz es precisamente que haya más grupos, más bandas en activo. No solo músicos que acompañen a las estrellas de turno, sino grupos con su propia identidad, con sus propias propuestas. Quiero decir que cuando uno piensa en Radiohead piensa en un grupo, no en solistas y banda de acompañamiento. Eso se echa de menos en el jazz. Así que si un día como este viene a popularizar el género, a darlo a conocer ante una audiencia más amplia y hace que surjan más grupos, bienvenido sea. Cualquier cosa que haga que la gente escuche música es buena.

Herbie Hancock, inventor de esta efeméride, pide la misma atención para el jazz que para el rock, el pop o el rap, ¿crees que al género le conviene popularizarse tanto y que corra el riesgo de perder su capacidad de asimilar los acentos?

¿Te refieres a que se convierta en algo demasiado comercial (mainstream)? Podría ser... Es un buen planteamiento... Pero sinceramente creo que no, al final del día te das cuenta de que solo accedes a una parte realmente pequeña del mercado musical, así que supongo que no existe tal riesgo, siguirá siendo algo minoritario.

Miles Davis dijo en alguna ocasión que lo que hay que juzgar en cualquier músico de jazz es su proyecto y sus ideas. ¿Con el panorama actual, crees que están pasando cosas realmente interesantes en jazz?

Sí hay cosas interesantes. Es lo que te decía antes, lo más excitante es que surjan nuevos grupos, más allá de combos que rodean a un líder solista. Grupos como factorías de ideas que vayan experimentando y aportando cosas nuevas. Eso es lo que podría generar una nueva generación de aficionados del jazz. Más conceptos, más influencias, más estilos y diferentes, eso es lo moderno y lo excitante.


Reid Anderson + Ethan Iverson + Dave King = The Bad Plus


«Creo que tenemos algo único»

  La crítica suele tratar bien a The Bad Plus, incluso hay quien los coloca al frente del movimiento nu jazz. Con la perspectiva de la trayectoria, crees que vuestras propuestas abrieron nuevas puertas al jazz?

No me atrevería a decir que hemos abierto ningún tipo de puerta, pero si que hemos contribuido con alguna idea original, algún concepto novedoso... Y sí, creo que tenemos algo realmente único, que nos diferencia a la hora de componer e interpretar nuestros propios temas. Me gusta creer que hemos tenido nuestra parte de culpa en llenar las vidas de la gente de buena música. Pero no mucho más que eso.

Qué aportan al sonido del trío productores tan dispares como Tchad Blake (Peter Gabriel, Tom Waits) o Tony Platt (Bob Marley, AC/CD).

Uno de nuestros grandes desafíos fue intentar romper con las convenciones de grabación que la gente tiene presentes al hacer un disco de jazz. No nos metemos a tocar en directo en una habitación, como suele hacerse, sino que utilizamos diferentes herramientas de grabación, experimentamos con los procesos, con técnicas que aportan gente como Blake y Platt, reconocidos por aportar un toque experimental a sus trabajos, pero lejos de lo que suele asociarse con el jazz: piano, bajo y batería y ya está. El estudio es un mundo totalmente aparte del directo, circunstancia que tratamos de deferenciar mucho. Y estas ideas las tomamos de músicas totalmente ajenas al jazz, de ahí que contemos con productores como estos. Ese sonido que han conseguido en otros géneros es lo que queremos importar a nuestro territorio.

Qué tiene en común para The Bad Plus Ornette Coleman, Nirvana, David Bowie o Pink Floyd.

(Risas) Es posible que seamos nosotros lo único que tienen realmente en común. Estamos muy interesados en cualquier tipo de música con la que hemos crecido, y que nos ha inspirado hasta el día de hoy. Improvisar sobre temas de Blondie o los Pixies es algo que nos resulta muy natural, al igual que lo hacemos con nuestros propios temas que, al fin y al cabo, están inspirados por todos esos grupos de un modo u otro. No puedes desprenderte de las canciones que te han marcado toda la vida a la hora de componer o tocar, están siempre presentes.



  Una gran parte de vuestro repertorio revisa todo tipo de temas, pero se os nota cierta debilidad por Nirvana...

Nirvana puede estar en un principio a años luz de los estándares del jazz, pero no deja de ser música maravillosa para trabajar con ella e improvisar sobre ella. Además, es algo que resulta muy cercano al público, aunque no es algo nuevo que hayamos inventado nosotros. El modo en el que lo hacemos, cómo traemos a Nirvana a nuestro terreno, eso sí es nuevo. Pero nunca nos planteamos «¡eh, convirtamos eso en jazz!», como una gran idea. Es simplemente lo que nos sale. Es todo lo que intentamos hacer, mostrar a la gente qué es el jazz moderno, hacer accesible la improvisación.

A pesar del eclecticismo de vuestra propuesta, todavía seguís apostando por una sonoridad acústica. ¿Nos os seducen las texturas electrónicas, como parece que es la apuesta de otros conocidos intérpretes?

Siempre habíamos estado tentados, viendo los teclados y demás aparatos que había en los estudios de grabación donde trabajábamos. Y de hecho, en este nuevo disco que si todo va bien sacaremos en septiembre, hemos metido teclados y algunos tratamientos con sintetizadores. Aunque no lo llevamos al directo, ahí vamos con nuestro sonido más tradicional. Fue realmente excitante probar estas cosas nuevas, y encajaron perfectamente con nuestro sonido. Seguimos sonando a nosotros mismos, pero con ese toque diferente.

 

Agradecimientos a Fernando Molezún por la traducción 
Publicada en La Voz de Galicia (Versión íntegra)



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