viernes, 9 de marzo de 2012

JOE LOVANO





Sin sorpresas no hay emoción


Sin sorpresa no hay emoción. La diferencia entre un buen concierto y un concierto fantástico, digno de ser enmarcado en el recuerdo, a veces está en los detalles. Pequeños matices que inclinan la balanza hacia la brillantez o la corrección. El martes, Joe Lovano regresó a Galicia junto a su Europa Quartet, capitaneando la programación conjunta en Galicia del Ciclo 1906 de Jazz y el Festival Jazz in Blue, de Emi Music. 



El público respondió con generosidad a la convocatoria llenando prácticamente el Auditorio de Galicia en Santiago. Parecía que todo estaba en su sitio para disfrutar de una gran noche de jazz con una de las referencias más claras del género en la actualidad. Al final del concierto, las caras de los aficionados reflejaban esa extraña sensación de haber disfrutado de un magnífica velada, pero en la que la comida había estado algo sosa.


El problema, creo, estuvo en una parte del cuarteto del que se rodeó Lovano para esta gira. Solo el excelente batería cubano Francisco Mela pertenece a la formación habitual del saxofonista y se notó mucho. Tanto el pianista Salvatore Bonafede, como el contrabajista Peter Slavov se limitaron a su papel de escuderos del líder, sin atreverse a aportar nada a los desarrollos. Dos músicos jóvenes y correctos pero a los que parece que todavía da miedo volar más allá de la pauta.

¿Y Lovano?, se preguntarán. A estas alturas, Joe Lovano no decepciona. Es una especie de catalizador de lenguajes de jazz con capacidad para actualizarlos y exponerlos desde su propio universo con belleza evocadora. 

A Joe Lovano siempre hay que pedirle más. En Santiago dejó momentos brillantes del gran orador que es, con fraseo refinado, lenguaje infinito y técnica impecable. Se permitió algún rondito con Francisco Mela, que fue el único sobre el escenario que le propuso variaciones sobre la marcha, pero no fue suficiente para saborear la emoción de disfrutar de un Lovano enredándose en cualquier arista de la melodía, abriendo nuevas alternativas en su viaje por los grandes momentos de la historia del jazz. 

En Santiago,Lovano basó su repertorio en su último disco para Blue Note, Bird Songs, en el que explora la obra de Charlie Parker, y hubo momentos también intensos para Coltrane, Coleman o de su admirado Caruso. Lo cierto es que no decepcionó, pero tampoco (me) emocionó.

 


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