sábado, 18 de mayo de 2013

RON CARTER, contrabajista






«Lo mejor de mi época con Miles fue trabajar con Herbie y Tony»

El contrabajista Ron Carter (Ferndale, Míchigan, 1937) pasó por Galicia hace unos meses para inaugurar el Ciclo 1906 de Jazz. Estuvo acompañado por Donald Vega, en el piano, y Russell Malone, a la guitarra. Antes del concierto, el músico accedió a contestar unas preguntas, pero a través del correo electrónico. Sus respuestas me plantearon muchas otras preguntas que finalmente no pude plantear al intérprete.








Con 84 años, una trayectoria indiscutible y un lugar reservado en la historia del jazz, el contrabajista Ron Carter sigue recorriendo con su habitual elegancia los escenarios internacionales. Su historia comenzó a escribirse hace medio siglo, después de formar parte del que está considerado el segundo mejor quinteto de la historia del jazz, un grupazo que gravitó alrededor del trompetista Miles Davis a comienzos de los años 60, en el que además figuraban referencias como Wayne Shorter, saxo; Herbie Hancock, piano, y Tony Williams, batería. 



Después de una extensa carrera de más de cincuenta años, colaboró en más de 2.000 grabaciones y ha firmado cerca de 150 discos como líder, ¿le queda alguna deuda pendiente con el jazz?

No entiendo lo que quiere decir con eso de «deuda pendiente con el jazz».

En todos estos años, ¿cómo ha logrado evitar repetirse a sí mismo?

Estoy seguro de que un historiador del jazz podría encontrar algunas cosas que sí he repetido. Esa parece ser la naturaleza de la música: llevar a cabo una idea y desarrollarla.

¿Cual es su secreto para adaptarse y aportar su sello a tantos y diferentes proyectos en los que ha participado?

Bueno, eso es un secreto.

Según su biografía, usted iba para músico clásico y comenzó con el chelo, pero tropezó con los problemas raciales de la época y supo reconducir sus carrera hacia el jazz. ¿Cree que a día de hoy ese tipo de discriminaciones son ya parte de la historia?

Por lo que he visto en las fotografías de las grandes orquestas, no he notado ningún aumento en el número de afroamericanos en los últimos 30 años.

Inevitablemente, hablar de su trayectoria es mencionar a Miles Davis, al que se unió en 1963. Su misión en principio fue sustituir a Paul Chambers, todo un peso pesado. Qué destacaría de aquellos inicios con Miles en los que se estaba construyendo uno de los mejores quintetos de la historia del jazz, junto a Wayne Shorter, Herbie Hancock y Tony Williams?

No considero mi trabajo junto a Miles Davis como el de sustituto de ningún bajista anterior. Lo mejor, lo más destacable de aquella época fue ir a trabajar con Herbie y Tony, buscando una nueva experiencia musical cada noche.

¿Es cierto que Miles Davis tenía las cosas tan claras como llegó a decir o ensombreció de alguna forma importantes aportaciones de músicos como el caso de Bill Evans o Wayne Shorter?

No puedo hablar de lo claras que tenía las cosas Miles...



 Donald Vega, Ron Carter y Russell Malone
«Los músicos de jazz siempre han utilizado elementos de otros tipos de música»


Usted abandonó el grupo de Miles Davis en 1968 y, a partir de ahí, el jazz comenzó a asociarse a otras músicas; la fusión. ¿Cree que enriqueció el lenguaje jazzístico o simplemente lo diversificó aportando expresión más que contenido?

No creo que el hecho de que yo dejase la banda enriqueciese o diversificase la música que vino después. El jazz siempre ha estado atento a otras áreas de la música. Y los músicos de jazz siempre han sido capaces de utilizar cosas de otros tipos de música.

A finales de los 70 formó parte de VSOP, banda que retomó la herencia de Miles Davis. La fusion dominaba la escena jazzística en aquella época. Fue una especie de vuelta a sonidos más ortodoxos y tradicionales, una circunstancia que poco más tarde haría suya Wynton Marsalis?

Puede que VSOP estuviese revisando esa época de la música, pero no tenía por qué ser necesariamente su intención. Wynton Marsalis lo hizo por sí solo... ¿En serio?

¿A pesar de su extensa trayectoria por qué decidió estar más cerca del jazz tradicional que de la vanguardia o la experimentación?

Creo que, por ejemplo, tocar líneas de walking bass cada noche junto a otros músicos me sigue aportando suficiente terreno fértil para experimentar.

A estas alturas es incuestionable su papel en la evolución del contrabajo, que destaca por su claridad, una pulsación nítida y sus líneas melódicas que lanzan al resto de la sección rítmica. ¿Se atrevería a valorar su aportación a este instrumento que ha llevado hasta la primera línea?

Esta pregunta debería responderla mejor un historiador del jazz u otro bajista o baterista.

¿Qué consejos les daría a los jóvenes músicos que se estén iniciando en este instrumento? ¿Cómo se gana un bajista la confianza del resto de la banda?

En primer lugar, entender que lleva muchísimo trabajo tocar de verdad el bajo. Segundo, conseguir un profesor de bajo para que te enseñe a tocar. Tercero, estudiar piano. Cuarto, estudiar armonía y composición. Y en quinto lugar, tocar tan a menudo como sea posible.


Publicado en @fugasvoz




Agradecimientos:
Traducción: Fernando Molezún (@FerLudd
Edición: Montse Carneiro (@montsecarneiro)





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